En memoria de Alicia Oliveira

Compartimos la nota de Néstor Restivo en memoria de Alicia Oliveira, publicada el sábado 8 de noviembre de 2014 en el diario Página 12. unnamed

OPINION

Por Néstor Restivo *

Alicia y la solicitada golpista

Cuando morimos somos todos buenos. Es curioso cómo los grandes diarios argentinos valoran la trayectoria de Alicia Oliveira, incansable abogada por la defensa de los derechos humanos, ex jueza, fundadora del CELS y tantas otras cosas, reparando sobre todo en su amistad con el papa Francisco y su rol de puente entre esa figura y el gobierno nacional, mientras olvidan un episodio clave en su lucha contra el poder.

Alicia fue también, entre fines de los ’80 y la primera mitad de los ’90, asesora de la Secretaría de Derechos Humanos del gremio de prensa, que me tocó dirigir esos años. Defendió a periodistas como Horacio Verbitsky, un gran amigo suyo, por causas de desacato, al igual que a otros compañeros perseguidos por ese delito finalmente derogado (gracias a su esfuerzo), que usaba el menemismo para perseguir a periodistas; a Eduardo Kimel, en su larga lucha contra el juez de la dictadura Guillermo Rivarola, quien lo acosó en los tribunales por un libro en el cual Eduardo desnudó las complicidades de la masacre contra curas palotinos en 1976; a Hernán López Echagüe, autor de una biografía no autorizada de Eduardo Duhalde y agredido en la vía pública; a Juan Gelman, cuando regresó al país y debió enfrentar tribunales. A tantos compañeros más. Años después se haría cargo de la causa por el asesinato de Mario Bonino.

Pero de todo eso, lo más importante en mi opinión fue la gestión legal que hizo Alicia para detener una solicitada golpista, en 1987, que pretendía reivindicar al entonces encarcelado dictador Jorge Videla y al genocidio, y que alegremente iban a publicar los principales diarios del país.

Tipeadores, correctores y periodistas de Crónica, Clarín, La Nación y otros diarios dieron la voz de alarma porque se gestaba una apología al delito que iba a ser publicada el 25 de mayo de ese año. Y los sindicatos de prensa, de gráficos y de canillitas, en una inédita y auspiciosa como nunca acción conjunta, la frenaron para no ser cómplices de un grave delito contra la democracia si tipeaban, corregían, redactaban, imprimían o distribuían ese mamarracho firmado por lo peor de la derecha argentina. También Verbitsky inició una acción legal en paralelo. La labor incansable de Alicia, quien siempre en los temas penales pedía la opinión última de Eugenio Raúl Zaffaroni, en un fin de semana contra reloj, corriendo entre su casa –entonces en la calle Paraguay– y el Palacio de Justicia, hizo todas las gestiones en el tribunal de turno a cargo de Martín Irurzun para frenar la solicitada. Lo logró.

 

Los medios pusieron el grito en el cielo: censura previa, escupieron. Apología del delito en grado de tentativa, contestábamos, en un clima de ahogo al gobierno de Raúl Alfonsín, al que al cabo los grupos económicos doblegaron. La solicitada se publicó mucho tiempo después, pero ya su efecto golpista fue intrascendente, patético. Claro, cómo van a incluir, ahora, los medios, en sus homenajes póstumos a Alicia, su defensa de los trabajadores de prensa y de la democracia, dos ámbitos que esos mercaderes de la noticia intentan demoler a diario con el mismo empeño con que quisieron publicar aquel texto infame.

 

* Periodista.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-259370-2014-11-08.html

Recuerdos de un compañerazo

Recuerdos de un compañerazo

Por Néstor Restivo

Juan Gelman no pudo regresar a la Argentina cuando se recuperó la democracia en 1983. Debió esperar cinco años más porque una causa penal vinculada a su pasado montonero se lo impedía. Cuando logró superar esa traba, lo fuimos a esperar en Ezeiza un grupo de amigos, compañeros y periodistas. Por el gremio de prensa fuimos Néstor Piccone, María Rosa Gómez y yo, como secretario de Derechos Humanos, entre otros. Creo que también estaba Rubén Calmels, delegado de La Nación. Hoy ninguno de nosotros está más en la Utpba, aunque sigamos luchando para recuperar viejos ideales y volver a tener un gremio. También estaban Horacio Verbitsky, Eduardo Jozami, Oscar González, Lilia Ferreira y Alicia Oliveira, entre varios más. De allí, a Tribunales para que los abogados Oliveira, Jozami y Eduardo Luis Duhalde hicieran el descargo correspondiente.

A Juan lo reafiliamos inmediatamente a la Utpba como se hizo luego con otros regresados del exilio, como Miguel Bonasso. Juan recuperó también su obra social y fue en la sede de la calle Perón del gremio donde, en 1989, velamos los restos de su hijo Marcelo cuando aparecieron sus restos. Una lluvia de flores lo despidió de allí al marcharse un cortejo hacia el cementerio de la Tablada. Marcelo había sido secuestrado por la dictadura junto con su esposa María Claudia, cuya búsqueda continúa. Años después, Juan pudo reencontrarse con su nieta, hija de Marcelo y María Claudia, Macarena, a quien había buscado incansablemente.

Un día me llamó y nos encontramos en el bar La Ópera. Yo pensaba que necesitaría algo del gremio, pero lo que quería era que le diera mi visión sobre lo que estaba pasando en Argentina y sobre todo, en su juventud. No lo podía creer. Un poeta consagrado, una personalidad tan descollante, quería preguntarle a un simple trabajador de prensa su opinión sobre la difícil realidad argentina de esos años. Juan era así, pura ternura, receptivo, curioso, indagador sutil, en especial con los jóvenes.

A mediados del ’90 viajé a México junto con mi esposa y una noche nos invitó a cenar en su casa con él y su mujer Mara Lamadrid. Fue otra ocasión para “revisar”  las cosas por las que Juan peleaba: la justicia, la poesía, la revolución en América Latina. Le comenté mi gusto por las novelas de Héctor Aguilar Camín pero Juan no le perdonaba su apoyo al gobierno priista. Y me recomendó un libro que compré inmediatamente: “Guerra en el Paraíso”, del poeta y escritor de otros géneros Carlos Montemayor.

En abril de 2000, cuando se identificó a su nieta y pudieron reencontrarse, yo trabajaba en Clarín y escribí estas líneas: “En su casa de México D.F., Juan Gelman conversa con su nieto. Mara Lamadrid, esposa del poeta, cocina para la visita. Juan mira a Jorgito, hijo de su hija sobreviviente de la dictadura argentina, que fue a México a veranear. Juan no puede mirar ni hablar -entonces, hace cuatro años- a su otro nieto o nieta, hijo de su otro hijo, Marcelo, asesinado en 1976. Pero como poeta y de tal suerte visionario, militante incansable por lo justo y bello, sabe que podrá. El cadáver de Marcelo, secuestrado con su mujer embarazada María Claudia, apareció en 1989. Fue velado en el gremio de prensa y despedido por una lluvia de pétalos de rosas rojas. Había mucha gente, como su madre Berta Schubaroff, Abuela de Plaza de Mayo, también recuperando el cuerpo de su hijo y esperando por su nieta o nieto. El dolor era incalificable. Pero Juan sentía que un día vería a la hija o hijo de Marcelo. Al volver del exilio en 1988, Juan le había dicho a este cronista que tenía pistas para encontrarlo y lo logró. Ambos huérfanos de Marcelo, padre e hija, podrán reconocerse en una misma esencia, en una continuidad. Es una de las noticias más hermosas en mucho tiempo”.

La de ayer fue, en cambio, una mala noticia. La muerte de Juan nos deja algo más huérfanos, pero como él mismo escribió cuando muriera su amigo y otro grande, Osvaldo Soriano, “por fin tiene toda la noche para seguir escribiéndonos”.

La Corte Suprema declaró la constitucionalidad de la ley de medios Ratificó la constitucionalidad de la Ley 26.522, de Servicios de Comunicación Audiovisual, en una votación que sólo contó con la disidencia de Carlos Fayt. En el fallo, la Corte asegura que la norma "favorece la libertad al impedir la concentración". La Bolsa de Buenos Aires debió suspender la cotización del Grupo Clarín, que en la bolsa de valores de Londres cayó más de un 20%. Organizaciones del ámbito de la Comunicación invitan a la ciudadanía a celebrar el fallo a las 19 horas en la Plaza Congreso. Telam

¡¡¡TODOS CON LA LEY SCA!!!

¡¡¡TODOS CON LA LEY SCA!!!
Hoy el pueblo festeja en la Plaza de los Dos Congresos

Tras cuatro años de su votación y promulgación, la Corte Suprema de Justicia declaró la constitucionalidad de los cuatro artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que habían sido blanco de una presentación judicial del Grupo Clarín. El 45 y el 48, vinculados con las licencias, y el 41 y el 161, sobre el plazo de desinversión.

De este modo coincidió con el criterio del juez de primera instancia Horacio Alfonso, que se había pronunciado a favor de la validez de la norma. Y revisó el fallo de la Cámara Federal Civil y Comercial que se había expedido en contra de la constitucionalidad de dos de los artículos citados.

Tras años de militancia de las organizaciones del pueblo reunidas en la Coalición por una Radiodifusión Democrática (hoy Coalición por una Comunicación Democrática), el sábado 10 de octubre de 2009, a las 2:30 de la mañana y después de 15 horas de sesión, el Senado sancionó la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.

La gestión de la Ley SCA debe dirigirse YA a su total aplicación, asegurando la multiplicidad de voces en el campo de la comunicación audiovisual, otorgando legalidad a los medios comunitarios y Pymes que vienen informando hace años sin amparo legal, creando y fomentando medios audiovisuales a lo ancho y a lo largo del país y generando puestos legítimos de trabajo para los trabajadores de la comunicación: periodistas, productores, artistas, técnicos.

La Gremial de Prensa se suma a la convocatoria de La Coalición, hoy a partir de las 19 horas, a festejar este triunfo del pueblo en la Plaza de los Dos Congresos.