Los desafíos de las nuevas formas de comunicar. Convergencia sí o no. Migración del papel a la web. Periodistas web.

nota-periodismoweb

Compartimos el apunte de la charla que nuestra compañera Irene Haimovichi brindó en la Asociación de Prensa de Santa Fe el 11 de diciembre de 2014 sobre

Los desafíos de las nuevas formas de comunicar. Convergencia sí o no. Migración del papel a la web. Periodistas web.

 

¿Por qué nos deben importar los cambios tecnológicos a los trabajadores de prensa?

En principio debemos situarnos en el contexto político en que se producen. La globalización no es solo un tema de redes informáticas, se trata sobre todo de redes económicas. El neoliberalismo, la economía basada en la especulación financiera, necesita desdibujar fronteras para “desarrollarse”. El capital no tiene fronteras. Los trabajadores si que las tenemos. Nosotros necesitamos delimitar nuestro territorio para desarrollar nuestra actividad.

Los trabajadores de prensa no somos ajenos a la concentración del capital en pocas manos. En la industria de la información también se verifica esta concentración.

El capital se globaliza y las nuevas tecnologías impactan sobre la vida cotidiana de los trabajadores.

El primer efecto es la reducción de puestos de trabajo. Esto que ocurre en otras actividades, en algunas de manera feroz, también atraviesa nuestra actividad. Sin ir demasiado lejos somos testigos de este proceso en la actividad gráfica vinculada a los medios, la que se ha reducido de manera exponencial en los últimos 20 años, reducción que afectó también nuestra actividad. Las tareas que antes realizaban los gráficos, ahora “simplificadas” por las nuevas tecnologías, recayeron en buena parte en los diagramadores, en editores fotográficos y fotógrafos, e incluso, en menor medida, en los redactores, todos ellos trabajadores de prensa.

El desarrollo tecnológico se produce dentro de un sistema político económico que lo determina. Así como la revolución industrial responde al capitalismo salvaje de la segunda mitad del siglo XIX, la convergencia tecnológica tiene correlación con la presente etapa del capitalismo concentrado y globalizado, que tiene su expresión política más acabada en el neoliberalismo.

En este contexto, y frente a la concentración de muchos medios en pocas manos, la vida sindical gremial se ha visto atomizada, o ya estaba atomizada y el avance de esta realidad profundizó esta debilidad frente a los embates de las poderosas patronales de la comunicación. Tanto la política económica del neoliberalismo, que con el desprecio a las fuerzas de la producción instalaron el miedo entre los trabajadores  -me refiero al miedo a perder nuestra única fortaleza que es el trabajo-, como la imposición de una cultura individualista, que rompió lazos y formateó generaciones en el “sálvese quien pueda”, abonaron a una nueva realidad en las organizaciones gremiales, que tras la recuperación de un proyecto de inclusión, tienen que rearmarse y a la vez dar la batalla de la comunicación, o la batalla cultural, para romper los paradigmas individualistas instalados en la sociedad en la última década del siglo pasado.

La intención de este encuentro era tener una aproximación a cómo se va a transformar, o se está transformando, la tarea de los periodistas con la convergencia tecnológica y las nuevas herramientas que esta “pone a nuestra disposición”. La pregunta que acá busca su respuesta es: ¿En qué nos vamos a convertir fotógrafos, redactores, diagramadores, ilustradores, e infógrafos? Para encontrar esa respuesta debemos pensar en lo que ya sabemos, en la realidad que vivimos a diario, poner en palabras lo que como trabajadores venimos viviendo hace años.

Todos de alguna u otra manera somos espectadores de un cambio que se produce en nuestra tarea cotidiana, que empezó antes o después en la empresa que nos emplea, que incorporamos antes o después en nuestro ejercicio particular de esta profesión-oficio que ejercemos. Pero también es seguro que en esa vorágine de vivir, en ese hacer laborioso y cotidiano, apenas podemos esbozar algunos pensamientos sobre este cambio que nos arrastra como una tempestad.

Por eso es importante primero pararse en este lugar, el del trabajador, y mirar esta realidad cambiante desde nuestra propia perspectiva, porque es desde ahí desde dónde podremos dar respuesta a lo que hasta acá han sido propuestas o más bien imposiciones, de las patronales que nos emplean.

Y tanto para las patronales como para los trabajadores esta es una época que abre  preguntas que no terminan de encontrar respuestas.

Claro que la informática, las redes sociales, los celulares, las tabletas, la televisión interactiva, y todo aquello con que nos va sorprendiendo el futuro, incide y propone un cambio en el ejercicio de nuestro trabajo, y seguro que lo mejor que podemos hacer frente a eso es entenderlo y apropiárnoslo.  Hacer nuestras las nuevas herramientas es nuestro reaseguro de supervivencia, pero también es cierto que debemos hacerlo desde nuestra propia perspectiva.

Si para las empresas ésta es la oportunidad de achicar uno de sus costos “mayores”, que es el salarial, reduciendo la plantilla de trabajadores con el justificativo de la informatización y con el de la “incertidumbre” del porvenir. Para los trabajadores es una necesidad repensar nuestra función social y profesional y desde ese lugar definir los sí y los no en los cambios que ya se están produciendo.

¿Qué es lo nuevo que propone Internet? ¿Qué proponen las nuevas plataformas y las redes sociales?

Los medios impresos eran de una sola dirección. Los periodistas escribían, los lectores leían. Todavía lo hacemos así en la vieja y querida plataforma del papel. La mayor interacción se daba en la sección carta de lectores, pero en general el lector era un lector pasivo. Incluso la radio, que puede sacar al aire a sus oyentes, en muchas ocasiones graba los llamados y los saca al aire sin interactuar con ellos.

Los programas periodísticos de la tele también respetaban ese formato. El público era público y nada más, o poco más.

La irrupción de la Internet generó un vínculo de ida y vuelta. Incluso más, un vínculo bidireccional donde en ocasiones parecen desdibujarse los roles.

Hacer periodismo en este contexto es darle valor a nuestra tarea, diferenciarla de la avalancha de “información” que recorre la web y las redes de la información globalizada.

Aparecen nuevas tareas, pero el hilo conductor de nuestra actividad sigue siendo el mismo. Debemos ser el tamiz que desecha lo superfluo y se queda con lo importante en cuanto a la información.

Y lo importante es:

  1. a) aquello que define la línea editorial de la empresa para la que trabajamos, pero también
  2. b) es lo que nuestro propio criterio, nuestros principios éticos, nuestra formación y experiencia nos dictan.

Tal vez la globalización de la información nos obligue a bucear en un océano, cuando hasta hace no tanto tiempo nadábamos en una laguna, un río, como mucho en un mar interior.

Buscando opiniones y experiencias entre periodistas de distintos medios hay coincidencia en que la tarea no es tan distinta a lo que fue siempre. Si embargo todos los días nos encontramos con propuestas empresarias que quieren imponer la multitarea o la multifunción.

En la experiencia concreta, hasta ahora, esa línea no ha tenido éxito. Son pocos los periodistas que se prestan a sacar fotos, y pocos los fotógrafos que escriben notas. Y en el caso de que así ocurra la baja de la calidad en el producto final es notoria. Esto en cuanto a los grandes diarios (La Nación y Clarín especialmente). En empresas pequeñas esta práctica resulta más habitual, en las pequeñas editoriales desde siempre existe la polifuncionalidad. Está en nosotros, en nuestra fuerza colectiva, la posibilidad de poner límites a esta forma de precarización, que no es más que un nuevo formato de la precarización que siempre sufrió nuestro gremio.

Por lo que la experiencia hecha muestra, la multitarea resta en vez de sumar. De cualquier manera falta una reflexión sobre esto y sobre sus verdaderos límites. Me dice un periodista: “Si soy testigo involuntario de un accidente importante, tengo el celular a mano, no hay forma de que llegue el fotógrafo a tiempo ¿no debo, o no soy libre de tomar imágenes del hecho?”

Puede ser que algunas circunstancias particulares justifiquen el uso del celular como herramienta para registrar una realidad de la que si no, no quedaría registro alguno. Pero ¿Cuáles son los límites de este registro “necesario e inevitable”?

 

Nuevas tareas

Así como hay tareas que se superponen, o que son las mismas ya existentes en la vieja plataforma papel, o que coinciden con las de otros oficios de la comunicación y que confluyen en las nuevas plataformas del quehacer periodístico, hay tareas que aparecen como nuevas cuando cambiamos de la plataforma papel a la electrónica.

Algunos de los nuevos roles: Editor multimedia, Editor de aportes de la ciudadanía (comentarios), Diseñador multimedia, Editor de textos web, Periodistas de redes sociales, son algunos de los nuevos roles que se ven en la redacción del diario La Nación, en el que trabajo.

Algunos de estos roles se desarrollan en equipo como el del editor o el del diseñador multimedia. Otros funcionan solo como filtro entre el lector devenido comentarista y los demás lectores. Y hay una nueva función que es la de informar de manera escueta en las redes sociales.

En cuanto a la tarea del redactor, hay dos cuestiones que se observan:

1)    Una se relacionada con la inmediatez: Se escribe ya sobre lo que ocurre ya para que se lea ya. Lo que asimila el diario online a una agencia de noticias.

2)    Otra relacionada con el conocimiento de los nuevos recursos que surgen de la web y de los medios electrónicos: uso de links dentro de la misma nota. O sea se escriben textos teniendo en cuenta que una o más palabras, al ser clikeadas, nos llevarán a otro material informativo, de producción propia o ajena. Saber que podemos completar la información con infografías, como lo hacemos en el papel, pero que estas pueden tener movimiento, linkearse a otros materiales, etc. desarrollar historias gráficas sin temor a excedernos porque el espacio de la Internet es ilimitado. Nuestro único límite es el tiempo de que disponga nuestro lector y la velocidad que el sistema utilizado le imprima al recorrido de nuestra producción.

El periodista debe conocer los medios de que dispone para desarrollar su información, su nota.

El tema es con qué el criterio se usan todos esos nuevos recursos. En mi propia historia está la respuesta: cuando pasamos de diagramar en papel a hacerlo en computadoras la informatización nos permitía hacer miles de cosas que antes llevaban horas y días de trabajo artesanal para resolverse. El riesgo era empacharse y utilizar todo lo que nos ofrecía la  computadora de golpe y sin criterio. Sin embargo siempre primó el buen juicio, no nos empalagamos con el dulce ilimitado que se nos proponía. De la misma manera creo que los periodistas sabrán, saben, elegir con buen criterio que recursos usar para dar más valor a su tarea.

 

¿Qué es la convergencia?

En las redacciones de Buenos Aires todavía se está discutiendo y experimentando sobre que es la convergencia. En algunos lugares solo se trata de que un mismo trabajador produzca para distintos medios y plataformas de una misma empresa editorial. En otras se entiende que es utilizar los mismos recursos para las distintas plataformas, buscando “optimizar” los medios de que se dispone.

En todos los casos la política empresaria es sacar más por menos.

También podemos pensar que la convergencia es el modo de producción que se corresponde con esta etapa del capitalismo global. Y que en la comunicación toma la forma que estamos observando, pero en otros ámbitos del trabajo también está encontrando su propia expresión.

En cuanto a la atomización de las organizaciones de los trabajadores, no tengo datos para comparar con otras actividades pero es alarmante lo que ocurre con prensa, y no solo con prensa, también con los demás gremios vinculados a la comunicación. La atomización en pequeñas organizaciones regionales, útil para encarar los problemas locales, nos deja a pata cuando de enfrentar al neoliberalismo y al impacto de las nuevas tecnologías sobre nuestras vidas y para fortalecer nuestra posición frente a las empresas para las que trabajamos, que ejercen un poder cada vez más grande y oscuro no solo sobre nuestra realidad de trabajadores sino sobre toda la realidad, con una capacidad de generar sentido del modo que se les ocurre y a la medida de sus necesidades económico-políticas (o viceversa), alejando al pueblo de su propia construcción de sentido.

Las nuevas plataformas proponen nuevos formatos: historias gráficas, Blogs, infografías interactivas, uso de links, etc. Estos traen consigo también nuevos roles para los trabajadores de prensa o proponen cambios en los roles existentes.

También las nuevas tecnologías afectan la forma de la organización laboral. Una tendencia creciente es la tercerización de parte importante de las empresas periodísticas, desde la asistencia tecnológica (mesas de ayuda y técnicos informáticos) hasta redactores y fotógrafos, estos últimos trabajando de forma remota y con recursos propios. Los “colaboradores” son un formato que se extendió de manera incalculable durante la década de los noventa, transformándose de un actor casual en los medios a una masa de trabajadores que alimenta sin reglas las cada vez más hambrientas parrillas  de los medios.

Los desafíos de las nuevas formas de comunicar. Convergencia sí o no. Migración del papel a la web. Periodistas web, son consignas disparadoras de una discusión con la que los trabajadores de los medios estamos en deuda.

Nuestro desafío del ahora es convertir cada espacio de encuentro y reflexión de que dispongamos en el ámbito indispensable para intercambiar ideas sobre esta realidad, para pensar en cuál debe ser nuestra manera de entenderla, para ir encontrando las reglas de juego que representen nuestros ideales y nuestra concepción de cómo debe ser la vida de un trabajador de los medios.

En verdad creo que haciendo las preguntas justas empezaremos a encontrar las respuestas justas. Y eso no es una tarea de uno, sino del colectivo de trabajadores en que cada uno de nosotros está incluido.

 

Algunas preguntas para empezar a pensar

Para empezar a dilucidar esta nueva realidad de manera colectivo, estaría bueno poder responder algunas preguntas. Desde este espacio propongo algunas, no todas, solo algunas que se me ocurren buenas disparadoras para la reflexión:

¿Qué significa la multitarea?

¿Es posible ser un trabajador de prensa multitarea?

¿Es necesario definir o redefinir el rol del periodista?

¿Qué le ofrece la web a nuestra tarea de comunicación?

¿Qué cambio propone la web al lector de los medios?

Hay mucha información circulando ¿Cómo distinguir lo importante de lo irrelevante?

Pero también. ¿Qué horario vamos a cumplir para desarrollar esta tarea? ¿De qué manera la vamos a llevar adelante? ¿Cuánto valen nuestras habilidades tecnológicas?

Convergencia. ¿Debemos escribir para las distintas plataformas, o medios de una misma empresa periodística?

 

A modo de cierre

La tarea del trabajador de prensa tiene su historia, viene de algún lado, está cimentada en años de práctica, de compromiso con la información, de luchas por la defensa de nuestros derechos como trabajadores. Se desarrolla en un espacio en permanente disputa, el espacio de las ideas sea cual sea la plataforma en que se libre la batalla por el sentido. La tarea del trabajador de prensa debe tener un horizonte, el de defender el derecho de todos al información, el de preservar nuestra fuente de trabajo y nuestra calidad de vida como trabajadores sin perder de vista la función social de que somos portadores. En ese sentido es necesario mantener el alerta sobre los cambios que se producen en los medios de producción de nuestro trabajo e intentar apropiarnos de ellos para el beneficio de nuestra tarea y la defensa del derecho a la comunicación de todos.

 

 Irene Haimovichi

Buenos Aires, diciembre de 2014

Anuncios